SAN ESTEBAN: Molino Eiffel

fue diseñado y construido por el francés Gustave Eiffel
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Cercano al paraje de Dolores, se puede hallar el Molino Eiffel; El cual fue diseñado y construido por el francés Gustave Eiffel, el mismo hombre que diseñara la famosa torre de París. El molino, fue transportado en Barco hasta Buenos Aires, y luego en carros tirados por bueyes hasta su lugar actual. En 1907 comenzó a funcionar, proveyendo de agua al lugar, y como sitio de descanso de la familia Olmos, propietaria del lugar. Hace más de 30 años, una tormenta severa destruyó sus aspas dejándolo inutilizado. Hoy en día se lo puede visitar gratuitamente.

Poco antes de llegar a Capilla del Monte (Paraje Dolores, a 2 Km de San Esteban) y sobre el margen izquierdo de la Ruta 38 se asoma, como mimetizándose entre las copas de los pinos, una misteriosa estructura de hierro: se trata de un molino de viento, pero no uno más de los tantos que bordean los paisajes serranos: es un molino diseñado y construido por Alexandre Gustave Eiffel, el padre de la Torre Parisina.

La genialidad Eiffel, a quien atinadamente llamaban “El ingeniero del universo”, fue tal que traspasó los límites geográficos de Francia aterrizando en Córdoba a través de obras como la “vuelta al mundo” que esta en el zoológico, la casa metálica de Bº San Vicente (más conocida como el “chalé de Eiffel”) y este molino de viento que ahora, ya sin sus aspas, se parece más a una torre de hierro, cual si fuera una pequeña “Torre Eiffel serrana”.

Corría el año 1900 cuando la Sra. Adelia María Harislao de Olmos (esposa de quien fuera el gobernador de Córdoba, Ambrosio Olmos) adquirió dos molinos Eiffel que ingresaron al país como atracciones de la Exposición Rural de Bs. As. Uno de ellos fue enviado a su estancia “El Duraznillo” en Río Cuarto (y luego desmantelado) y el otro a su casa colonial de San Sebastián, en el Paraje Dolores.

El molino no sólo abastecía de agua al sector sino que además era el original escenario desde donde la Sra. Adelia solía disfrutar del te junto a sus amigas de la aristocracia, asomadas desde el balcón del tanque principal, cuya barandilla enmarcaba la belleza panorámica de las sierras.

Hace 30 años atrás una fuerte tormenta volteó la enorme rueda con aspas que al girar permitía la extracción del agua, eso sumado a que las napas originales se contaminaron, obligaron a dotar al legendario molino de un pozo-cisterna con bomba eléctrica que aún al día de hoy sigue proveyendo de agua a gran parte de sus pobladores.

La rueda del molino se conserva en el interior del casco de la estancia de San Sebastián, aunque nunca fue insertada, dejando como resultado un desalineado molino de hierros retorcidos. La caída de la rueda casi se lleva consigo la baranda superior y la del medio, las cuales aún permanecen desencajadas.

La estructura del molino está formado por tres niveles: el superior donde estaba la rueda con aspas, el del medio con un tanque de agua pequeño y el de abajo con un tanque de mayor tamaño, esos tres sectores se encuentran delicadamente circundados por una barandilla decorativa y conectados por una escalera caracol enroscada alrededor de su eje.

Aunque las llaves de acceso sólo las tiene el molinero, ya  que lamentablemente el perímetro de alambre se ha visto varias veces traspasado por turistas, algunos de los cuales ya han dejado pintadas con aerosol. Incluso las oxidadas paredes de hierro forjado parecen traslucir nostalgias color sepia por añorar la época en que el molino se hallaba completo y podía girar.

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