CHARACATO: Cuevas aborígenes

. En Characato hay más de 150 aleros relevados en los que podemos contactar parte de nuestra historia
101 cuevas
Foto: Carlos Skorupka

Cuevas que nos hablan de los antiguos pobladores de la zona, los comechingones. En Characato hay más de 150 aleros relevados en los que podemos contactar parte de nuestra historia. Foto: Carlos Skorupka

Avanzando en el camino de tierra, luego de disfrutar de un paisaje de montañas rocosas, pircas de piedra y una falla geológica, se abre a la vista las cuevas de los comechingones, un conjunto de rocas erosionadas por la acción del viento que las tribus convertían en chozas rupestres durante el verano.

Aunque falto de pictografías, el lugar refleja sus costumbres a través de morteros y algunos fragmentos arqueológicos que aún se pueden encontrar entre sus grietas o camufladas entre la tierra y la vegetación del lugar conformada por helechos y pencas.

Observarlas desde lejos es como escuchar las voces de los ancestros a través del viento que se filtra entre sus cavidades de las cuevas, otrora chozas, cuyas perforaciones antes funcionaban como aberturas cubiertas con pieles de animales.

La imaginación recorta distintas figuras en el perfil legendario de esas rocas, un conjunto de ellas parecen derrumbadas cual efecto dominó, otras se asemejan a figuras de animales, sin embargo lo mágico se produce al ingresar (agachados o reptando) en esos recintos ancestrales y sentir tanto el calor de las paredes como la frescura de su sombra, tal como lo vivieron esas tribus originarias.

Al retirarse de allí, uno lo hace en un respetuoso silencio sacro, como si se despidiera de un campo santo o como si no quisiera despertar las leyendas que allí descansan, como adormecidas, acunadas en el corazón de cada una de sus muchas cuevas.