en la vieja Provincia de Ischilín en la época del Virreinato del Río de La Plata a una especie de Robin Hood de la Provincia del Fernet y del cuarteto; se llamaba Florentino Agüero quien junto a sus hijos Pedro y Roque el imaginario popular les atribuían la acción de robar a los ricos para darle a los pobres.
Complementa la construcción, el Templo o Capilla (piedra vista), cuyas características inspiran al visitante a encontrarse en la oración y la meditación.